
PROTOCOLO TERRESTRE
Ahora, protocolo terrestre básico:
Nos miramos, gesto simpático.
Nos olemos (si hay ocasión),
breve contacto, leve intuición.
Decidimos no comernos,
mejor vivir, mejor entendernos.
Y así, sin miedo ni resistir,
empezamos todos a convivir.
No es educado callar la verdad
cuando preguntan por felicidad.
Pero comprendo: lenguaje incierto,
formato lento, camino abierto.
Respiremos juntos,
sin prisa, sin daño,
respiremos todos…
aquí y ahora, en un mismo año.
Qué suerte hallarlos sin traje espacial,
sin armas ocultas, sin guerra mortal.
Qué suerte mirarlos con ojos sinceros,
humanos soñando, humanos enteros.
¿Quieren saber por qué vinimos?
La ruta falló… y aquí nos vimos.
Accidente cósmico, viaje sin fin,
y el planeta azul nos abrió el jardín.
Temperatura justa, mares cantores,
ballenas amigas, humanos soñadores.
Un mundo distinto, un cielo entero,
nos pareció… frágil, brillante, sincero.
Nos pareció… PROMETEDOR.
